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Pierde todos los dedos de un pie tras pedicura con peces

► Un viaje a Tailandia en 2010 y un mal diagnóstico terminaron por costarle la pérdida de cinco dedos tras someterse a un tratamiento con peces en el spa de un hotel

Victoria Curthoys
Victoria Curthoys

Victoria Curthoys, australiana de 29 años, escogió las paradisíacas playas de Tailandia para pasar su vacaciones en 2010. Planeó toda la estancia de principio a fin: los lugares a los que iría, la comida típica que debería probar y el mejor hotel para hospedarse acorde a su presupuesto.

Una vez en el país asiático, Victoria inició su descanso disfrutando de todos los servicio que ofrecía su alojamiento, empezando por el spa. En él le recomendaron que probara una pedicura que estaba de moda entre los turistas extranjeros: la 'garra rufa'.



Este tratamiento de ictioterapia consiste en la introducción de los pies en peceras habilitadas a temperatura templada. Allí, entre 100 y 200 peces se encargan de eliminar las pieles muertas de los pies. No muerden - carecen de dientes - sólo succionan, creando un efecto mecánico de peeling natural. La explicación que le dieron a Victoria del proceso le pareció interesante así que decidió probarlo. Ocho años después, la pérdida de los cinco dedos de su pie derecho ha dado la vuelta al mundo.

Todo empezó tres años antes de aquel viaje, cuando Victoria tenía 17 años. La joven tuvo la mala suerte de cortarse la planta del dedo gordo del pie con un trozo de cristal de un vaso. "No noté que estaba cortado, porque estaba en la parte inferior del pie y no me causaba ningún dolor", explica al diario británico The Sun.

Para cuando se dio cuenta, Victoria tenía una infección en el hueso del dedo que llevó a los médicos a amputarle la mitad del mismo. Un duro golpe para ella que, dice, podría haber sido peor de no haber acudido al hospital. Sin embargo, su posterior viaje a Tailandia empeoró la situación de su pie derecho.

Tras la pedicura con 'garra rufa' terminó padeciendo otra infección ósea en el dedo gordo del pie. Los médicos, denuncia, tardaron más de un año en encontrar la causa de la misma y, para cuando se dieron cuenta, ya era demasiado tarde: todo el hueso de su dedo gordo había sido "comido" y había estado sufriendo la enfermedad desde que volvió de Tailandia.



"Finalmente decidieron quitarme por completo el dedo gordo del pie. Me sentí aliviada de poder volver a mi vida sin estar enferma todo el tiempo. Estaba decidida a mejorar", cuenta. Sin embargo, durante el año posterior le aparecieron úlceras en el segundo dedo a causa de la presión que tenía que soportar debido a la ausencia del dedo gordo. "Tenía un callo áspero en la parte superior del dedo, pero no sabía que debajo había otra infección. Para cuando fui al médico los doctores lo tenían claro: había que amputar otro dedo".

Pasaron otros dos años y Victoria comenzó a enfermar de nuevo. "Todas las mañanas vomitaba y tenía fiebre constantemente, pero los rayos X no mostraban ningún signo de infección, por lo que los médicos me dijeron que todo estaba en mi cabeza", recuerda. "No fue hasta que mi podóloga ordenó que se me realizaran muestras de sangre adicionales que se dieron cuenta de que tenía otra infección ósea".

En noviembre de 2016 los médicos decidieron amputar el cuarto y quinto dedo del pie derecho de Victoria, dejando únicamente el quinto. No obstante, debido a que se trataba del único dedo que quedaba, siguió soportando el peso de Victoria en solitario hasta que en 2017 los médicos detectaron una nueva infección que obligó a su amputación.

A pesar del trauma que supuso para ella perder los cinco dedos de su pie, afirma que se siente "afortunada" por conservar la extremidad y asegura que nunca su pie "había estado tan saludable como ahora".


Con información de: Elmundo.es

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