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¿Por qué no deberías comer alitas de pollo?

¿Por qué no deberías comer alitas de pollo?
Ya queda poco para poder disfrutar de uno de los eventos deportivos del año, pero no todos corren la misma suerte y lo celebran por igual. No hablamos de los equipos, que claramente uno será el perdedor y se irá a casa sin trofeo. Sino que hablamos de la comida que más se consume esos días, la carne de pollo. Esto es algo que no deberíamos celebrar.

Cuando millones de estadounidenses se reúnan frente al televisor el domingo 3 de febrero para ver a los New England Patriots y Los Angeles Rams enfrentarse en el Super Bowl LIII, seguro que no falta uno de los snacks favoritos para este tipo de eventos: las alitas de pollo.


En 2016, el National Chicken Council estimó que los estadounidenses consumían 1.300 millones de alitas de pollo durante el Super Bowl. Antes de realizar un pedido de Buffalo Wild Wings o buscar en Google las mejores recetas, quizás conviene que leas para esto para saber realmente qué estás comiendo.

Un estudio del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) encontró que más del 99% de las canales de pollo vendidas en tiendas tenían niveles detectables de E. coli, lo que indica contaminación fecal.

En marzo de 2013, Foster Farms se vio obligada a retirar del mercado productos de pollo que estaban relacionados con un brote de una cepa de salmonela resistente a los antibióticos, que había estado enfermando a personas durante más de un año. Según un artículo del Washington Post, los informes de inspección de la fábrica del USDA incluían detalles como que se encontró moho, cucarachas, excrementos, además de otras sustancias nocivas.

La crianza de 9 mil millones de pollos para carne en las granjas industriales cada año produce enormes cantidades de excrementos. Peter Cheeke, un profesor emérito de la Universidad Estatal de Oregón, afirma que la agricultura industrial es un “asalto frontal al medio ambiente” y causa una contaminación generalizada de la tierra y el agua con materia fecal. Debido a que los pollos a menudo se alimentan con cantidades masivas de antibióticos y aditivos, ciertos productos químicos también se encuentran en altas concentraciones en sus heces, lo que significa que la contaminación fecal de las granjas de pollos es desastrosa para el medio ambiente.

En Maryland y Virginia Occidental, por ejemplo, los científicos descubrieron que los peces machos están desarrollando ovarios, y sospechan que las deformidades monstruosas de los animales son el resultado de la ingestión de heces de pollo cargadas de antibióticos.

¿Por qué no deberías comer alitas de pollo?

Los pollos criados para su carne a menudo son criados por miles en cobertizos masivos y alimentados con grandes cantidades de antibióticos y medicamentos para mantenerlos con vida en condiciones que de otra manera los matarían. Este uso imprudente de antibióticos hace que los medicamentos sean menos efectivos para el tratamiento de enfermedades de la salud humana, ya que acelera el desarrollo de bacterias resistentes a los medicamentos.

Si planeas servir alitas de pollo deshuesadas, ten en cuenta que en realidad no estás ofreciendo alas a sus invitados. Según The New York Times, “las alas deshuesadas, cada vez más promovidas por los restaurantes, no son alas en absoluto, sino rebanadas de carne de pechuga frita como alas y servidas con las mismas salsas”.

El 4 de octubre de 2016, Jared Cook, uno de los jugadores de los Green Bay Packers, encontró entre las alitas que había ordenado algo escalofriante: una cabeza de pollo frito. Según informes, el jugador de la NFL se planteó una dieta vegetariana. No es para menos.

De acuerdo a la organización Peta, se crían y matan más pollos para comer que todos los demás animales terrestres combinados. Los pájaros criados para su carne son criados para que crezcan tan grandes tan rápido que algunos tienen dificultades incluso para caminar bajo el peso poco natural de su cuerpo. A muchos nunca se les permite salir al exterior o hacer alguna de las cosas que son naturales e importantes para ellos, como establecer un orden jerárquico y anidar cómodamente.

A pesar de que tengan el certificado, no hay nada “humano” en las granjas de American Humane Certified.

Solo siete semanas después de que nacer, los pollos se apiñan en camiones que los transportan al matadero. Una vez allí, los amarran al revés por las patas, sus gargantas son cortadas mientras aún están conscientes, y muchos son escaldados hasta la muerte.

El consumo de alimentos de forma responsable es una de nuestras obligaciones como sociedad civilizada.

Con información de: Eldiariony.com

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